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'Vosotros sois mi película' sirve en bandeja las vergüenzas de la industria del cine

'Vosotros sois mi película' sirve en bandeja las vergüenzas de la industria del cine
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Cuando el pasado mes de septiembre Wismichu anunció que presentaría su primera película en el festival de Sitges, la reacción de la mayoría de los medios fue algo así como: ¿una película? ¿un youtuber? ¿en Sitges? Y, aunque en aquel momento la condescendencia llegó casi a estar justificada debido al posterior troleo, ahora es el mismo youtuber quien ha dado una lección a la industria del entretenimiento.

'Bocadillo' es la película más vista de 2018 (y ni siquiera es un filme real)

'Bocadillo' fue el caballo de Troya que Ismael y su equipo necesitaron para captar la atención de la prensa y lograr el beneplácito de la organización del festival de Sitges. Lo que nació como una idea cuyo objetivo era demostrar que la gente se cree cualquier cosa dicha por un ente o figura "importante", poco a poco se fue perfilando como un proyecto crítico y de peso.

'Vosotros sois mi película' busca evidenciar el poder que tienen actualmente los creadores de contenido y demuestra que si tienes detrás una audiencia masiva puedes vender casi cualquier cosa, incluso humo. De hecho, esta hipótesis llega a hacerse realidad y el documental retrata uno de los momentos más surrealistas vividos durante el proceso: una distribuidora que prefirió mantenerse en el anonimato quería llevar 'Bocadillo' a los cines sin tan siquiera haberla visto.

En mitad de estas negociaciones ficticias, Wismichu rechaza la propuesta porque no es capaz de llegar a un acuerdo. La distribuidora accede a mover la película por los cines españoles solo si Ismael acude a presentarla en persona en cada una de las salas. De nuevo, 'Vosotros sois mi película' refleja la brecha entre dos mundos que están destinados a entenderse, pero a los que todavía les cuesta: una gran empresa quiere la película de Wismichu por el mero hecho de poder capitalizar su nombre, no porque les interese la calidad de la misma.

La anécdota anterior es una radiografía documental del trato que reciben los youtubers: no falta dinero encima de la mesa para financiar sus proyectos pero, la calidad de los mismos pasa a un segundo plano. Son la gallina de los huevos de oro y las marcas y los medios de comunicación lo saben. De repente, todos hablábamos de 'Bocadillo' y con todos me refiero también a los medios que solo utilizan la palabra youtuber para posicionarse en Google a la hora de hablar de fenómenos virales.

Una fotografía necesaria para entender la figura del creador digital

La mirada de Carlo Padial consigue reflejar al Ismael más humano, ese que solo logra apreciar el fan que le ha visto crecer y se ha enfadado con la entrevista de Risto Mejide. Y es que después de la proyección del documental en Sitges y la nefasta entrevista en 'La Resistencia', Isma se viene abajo. Por un momento todo el proceso le viene grande y se ve obligado a irse al campo a desconectar de todo. Y es que a veces, el mero hecho de dedicar tu vida al entorno digital y las reacciones que tienen lugar en el mismo te hace perder la perspectiva de lo que es realmente importante y lo que no.

Creadores como Wismichu son quiénes son gracias al interés que ha despertado su contenido en mucha gente, pero eso no les exime de ser personas normales y corrientes. Y, aunque el filme no se detiene demasiado en ensalzar "los orígenes del youtuber" sí presta atención a aspectos como la fama y el lado amargo de la misma.

El documental retrata de forma indirecta, pero durante todo el metraje cómo es ir con Wismichu por la calle. Vemos como la gente le para todo el tiempo, sin importar que esté dentro de un coche cabizbajo o manteniendo una conversación en un bar. Da lo mismo. Es como si entre los deberes de los creadores digitales hubiese una cláusula que dijese: "debes rendir culto a tu fandom todo el rato porque eres una persona que se ha hecho millonaria subiendo vídeos". Y es precisamente por pensamientos similares a este símil por los que 'Vosotros sois mi película' debería ser visionado obligado para todos aquellos que asocian la palabra "youtuber" con un nini que SOLO juega a videojuegos sin interesarse o preocuparse por nada más. Despierten, señores, estamos 2019 y esos creadores a los que todavía hoy miráis por encima del hombro serán quienes tomen las decisiones del audiovisual del mañana.

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