¿Cada cuánto hay que cambiar o lavar las sábanas? Es una de esas discusiones domésticas que nunca se cierran (y seguro que tú ya tienes bando), pero el farmacéutico Álvaro Fernández, conocido en TikTok como @farmaceuticofernandez, destaca que la recomendación estándar es cambiarlas una vez a la semana o, como mucho, cada diez días.
Pero, ¿y para lavarlas bien? Lo primero, con agua caliente. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en las normas de evitación para el asma de su comité de enfermería, recomienda lavar la ropa de cama a más de 60 °C, y recuerda que los ácaros crecen sobre todo en ambientes cálidos y húmedos. El dermatólogo Sean McGregor señala que el calor elimina los ácaros y ayuda a que todo quede bien limpio. Ahora bien, no vale cualquier tejido, pues la Sleep Foundation pide usar el agua más caliente que admita la etiqueta, porque el algodón suele aguantarla, pero el poliéster y otros materiales piden agua tibia.
Y es que las sábanas guardan células muertas de la piel, sudor, ácaros del polvo y numerosas bacterias y hongos procedentes de restos de cosméticos, aceites y cabellos, de ahí la prisa, sin contar que esa semana estándar tiene letra pequeña. Fernández avisa de que, si uno está enfermo, hay que cambiarlas con más frecuencia, y de que, si duermes con el gato o el perro, “probablemente una semana sea demasiado tiempo para mantener las mismas sábanas”. Para el calor, el apoyo viene de la guía de la Cleveland Clinic, que recomienda lavarlas al menos una vez por semana y más a menudo cuando hace calor o humedad o se suda mucho, y de hecho la guía suma a la lista las mascotas en la cama, las enfermedades y las alergias.
Fernández insiste además en airear las sábanas antes de hacer la cama, para que no se acumulen células muertas ni sudor. La humedad que retienen las telas es “un caldo de cultivo perfecto para la proliferación de ácaros que son los responsables de muchas alergias”. McGregor explica el mismo mecanismo: no hacer la cama nada más levantarse deja que las sábanas sudadas se sequen, lo que reduce la humedad que necesitan los ácaros y las bacterias.
Para secarlas, la guía de la Sleep Foundation propone la secadora a baja temperatura o el tendido al aire. Y si vamos a usar suavizante, mano suave con el, pues según la OCU sus componentes reducen un poco la absorción de agua de los tejidos, y la organización pide no pasarse de la dosis recomendada por el fabricante.
Foto | Ron Lach (vía Unsplash)
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