Hay una frase que se está atribuyendo al que en su dia fue el actor mejor pagado de Hollywood, Tom Hanks: “El invierno debe ser muy frío para aquellos que no tienen cálidos recuerdos”. En esencia se lee comouna lección sobre la felicidad, el mismo frío se vive de forma muy distinta según lo que cada persona lleve dentro. El caso es que muchos la están citando como una de sus frases más recordadas, pero la “autoría” de la misma no cuadra.
Según el análisis de Espinof sobre su origen del 3 de noviembre de 2026, no hay registro de que el actor la dijera nunca, en todo caso la pronuncia Terry McKay, el personaje de Deborah Kerr en ‘Tú y yo’ (1957), la película de Leo McCarey. Este listado de citas de la película recoge la línea original en inglés, “Winter must be cold for those with no warm memories”, sin el “muy” de la versión que circula en español. Hanks, eso sí, protagoniza ‘Algo para recordar’ (1993) y, según el mismo análisis, en esa película el personaje de Meg Ryan ve ‘Tú y yo’ y se evoca la frase, aunque nadie del reparto la dice. Vamos, que aparece en una película que homenajea a otra, pero no la dice.
Igualmente, la frase se puede leer en dos niveles: el literal y el figurado. En el literal hay una diferencia que cualquiera ha vivido, y es pasar el invierno con personas queridas, con el calor de un hogar y la memoria de momentos buenos, o atravesarlo desde la soledad y sin vínculos que lo sostengan. En el figurado, el invierno es todo lo que resulta duro o difícil de soportar (las pérdidas, los fracasos, los periodos de incertidumbre o de soledad) y los recuerdos cálidos son los vínculos, las experiencias compartidas y el amor recibido y dado. Una base interior desde la que resistir lo que viene de fuera.
Existe un reportaje de Harvard Gazette de 2017 sobre su estudio de desarrollo adulto, en marcha desde 1938, y en el que se explica que las relaciones cercanas son lo que mantienen felices a las personas a lo largo de la vida, “más que el dinero o la fama”. No obstante, trata de relaciones, felicidad y salud, y no basta para dar por probado el efecto protector de los recuerdos que defiende la frase que nos ocupa.
En todo caso, esta apunta a una pobreza que no aparece en ningún balance. Alguien puede tener todos los recursos materiales imaginables y nada que le caliente por dentro cuando arrecia el frío, mientras que alguien con muy poco puede cruzar los inviernos más duros con el apoyo de lo vivido y de la gente que ha tenido cerca. La diferencia no está en las circunstancias externas, sino en lo que cada uno lleva consigo cuando se ponen difíciles. O dicho también con el refranero español en mano: no es más feliz aquel que más tiene sino el que menos necesita.
Esperar lo mejor sin más tampoco es lo suyo, pues los recuerdos cálidos no se improvisan cuando hacen falta, se construyen antes, en los días ordinarios, en las conversaciones que se tienen o se dejan de tener y en el tiempo que se dedica (o no) a quienes importan. El invierno llega siempre. ¿Qué habrá construido cada uno cuando llegue? Mejor no quedarse sentado a esperar a que la felicidad llame a la puerta.
Foto | Xataka
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