Hay quien ordena una ciudad por monumentos y quien la ordena por barras, y Arturo Pérez-Reverte, a sus 74 años, tiene muy claro de qué lado está en Sevilla. Él mismo lo contaba en X, y sólo necesitaba dos frases para resumirlo.
En su post, el escritor dice: "Cuando estoy en Sevilla desayuno siempre en el bar Stratos, con churros de la calentería San Pablo. Pero a la hora del aperitivo sigo colgando el sombrero en Las Piletas". Desayuno por un lado, aperitivo por otro, y una ruta bastante fácil de seguir si uno anda por el centro con ganas de comer bien y pocas prisas.
Stratos, que según el mismo diario abrió en 1970, está en el número 24 de la calle Murillo, en el cruce con San Pablo y muy cerca de La Magdalena. Allí el escritor ya había dejado claro, en otro tuit que le gustan sus patatas con carne. El bar le ha correspondido con una percha para el sombrero, con su nombre, por supuesto. Una de esas atenciones que se pueden leer en la carta, aunque en ella sí que encontramos los guisos tradicionales de siempre.
Los churros son los de otro local. Pegada a Stratos, en el número 26 de la misma calle, encontramos la calentería San Pablo, que abrió en 1960 y sigue en manos de la misma familia. Más de seis décadas, nada menos, sirviendo calentitos.
A media mañana toca cambio de escenario. Las Piletas ocupa el número 28 de la calle Marqués de Paradas, muy cerca de la Maestranza, fundada en 1982 y se refundada a finales de los ochenta, con el rabo de toro como uno de sus platos estrella.
Allí destaca una barra que supera los 15 metros y está pensada para el tapeo, para pedir raciones, compartirlas y charlar sin mirar el reloj. El ambiente es taurino, como cabe esperar a dos pasos de la plaza de toros. El jamón de bellota y el marisco de Huelva son sus otros dos grandes reclamos.
Imagen | Instagram
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