La reflexión de Martin Heidegger, filósofo alemán, sobre la vivienda: "La auténtica penuria del habitar no consiste en primer lugar en la falta de viviendas"

  • La frase sale de 'Construir, habitar, pensar', la conferencia que el pensador pronunció en Darmstadt en 1951, con una Alemania marcada por la falta de casas tras la guerra

  • Para Heidegger, levantar edificios no basta: el problema de fondo está en cómo habitamos

Heiddeger Sobre La Vivienda
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Redacción
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Hay problemas que parecen resolverse a base de ladrillo y hormigón, y la vivienda ocupa el primer puesto. El barómetro del CIS de octubre de 2026 la sitúa de nuevo como el principal problema de los españoles. La respuesta que primero se nos ocurre es la de siempre: levantar más edificios. Pero Martin Heidegger tenía sus dudas

Si rescatamos la frase "La auténtica penuria del habitar no consiste en primer lugar en la falta de viviendas" sacada de  la traducción española de 'Construir, habitar, pensar', se aprecia que el matiz de que el pensador no niegue que falten casas importa. Lo pronuncio en una conferencia hecha en el Darmstädter Gespräch dedicado a 'Mensch und Raum' (hombre y espacio), uno de los grandes foros de debate de la Alemania de posguerra, en 1951.

Por aquel entonces, el país sufría una aguda carencia de viviendas, debido a que los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial habían destruido innumerables construcciones. Paredes, techo y ventanas se podían levantar, pero para el filósofo eso no garantizaba que alguien habitara de verdad en el mundo.

¿Cómo se entiende entonces la frase? El propio título de su ensayo ya nos da la respuesta, separando dos verbos: construir y habitar. Construir proporciona espacio físico, pero habitar va bastante más allá y Heidegger lo dice sin rodeos: "Ser hombre significa estar en la tierra como mortal, significa: habitar". Y el espacio no es algo que tengamos delante, como un objeto (el filósofo escribe que "no es un enfrente del hombre"), vivimos siempre en relación con él.

Para explicarlo recurre a un concepto propio, la Cuaternidad, que reúne en una unidad la tierra, el cielo, los dioses y los mortales. Habitar consiste en cuidar esa unidad, "Los mortales habitan en el modo como cuidan la Cuaternidad en su esencia". De ahí su objeción al esquema más obvio, el que trata el construir como un medio y el habitar como un fin. 

Para él, construir y habitar están unidos desde el principio -aunque los separe titularmente-, y lo resume en una sola frase: "El construir ya es, en sí mismo, habitar". Luego, su receta para salir de la penuria cabe en una línea. Los mortales, decía al final de la conferencia, llevarán el habitar a la plenitud de su esencia "cuando construyan desde el habitar y piensen para el habitar".

Foto | Arphy (vía Unsplash)


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