José Coronado (69) tiene un personaje nuevo que le ha dado pie a hablar de algo que poco tiene que ver con el crimen: los modales. A raíz de su papel en ‘El problema final’ -la adaptación de la novela de Arturo Pérez-Reverte que Netflix estrenó el 25 de septiembre de 2026- el actor ha lamentado que se estén perdiendo ciertas formas de comportarse al hablar de cuestiones como la formas correctas cuando dide que se refería “a la cortesía, al concepto de respeto, y a un saber estar. Cosas que nunca deberían pasar de moda”. Y eso que la pregunta iba de su personaje.
La frase sale de una entrevista de María José Solano en Zenda, publicada el 23 de septiembre de 2026, dos días antes del estreno. A la pregunta, a colación de su personaje, de si los modales también se practican, el galardonado actor responde que “En cierta forma, pero también se heredan”. Tirando de sus propios recuerdos, su generación aprendía de los mayores sin que nadie se sentara a darle una lección, “Lo aprendías viéndolo; era algo natural. Cómo saludaba, cómo trataba a una mujer, cómo se comportaba en una mesa, cómo daba las gracias…”. Pero hasta él mismo tuvo que frenarse al admitir que se estaba “yendo del tema…”.
Mas no lo deja ahí, ya que a otra pregunta -una sobre si esas cosas se están perdiendo- contesta con cierta decepción “Algunas sí. Y me da pena”. Eso sí, marca distancia con la nostalgia de manual asegurando que no habla “de volver a los años cincuenta, que desde luego tenían muchísimas cosas que afortunadamente, por el bien de todos, hemos dejado atrás”.
Y de pronto le cae un personaje que pertenece justo a ese mundo: Hopalong Basil es un actor retirado que en su día fue Sherlock Holmes en el cine y que acaba investigando un crimen de verdad. Coronado explica que “Basil pertenece a una época en la que un hombre se vestía para cenar, abría una puerta, sabía cuándo hablar y cuándo callarse”, y para él esos detalles construyen al personaje “antes de que diga una palabra”. Lo define como un hombre “elegante, inteligente y profundamente cansado”, que arrastra derrotas, y una cierta melancolía.
Hay otro detalle de época que no se le escapa, el tabaco. “¡Fuma muchísimo!”, reconoce entre risas, y habla por la experiencia porque admite que él mismo es exfumador. “El cigarrillo entonces era parte del personaje. Piensa en Bogart”, desliza. Aunque deja clara su postura, que “Hoy sabemos lo que sabemos del tabaco y yo estoy encantado de haberlo dejado, pero cinematográficamente el humo es maravilloso”.
También reconoce que lo que ha cambiado con los años es su forma de trabajar, apuntando que “la edad te regala matices”, que “cuando eres joven tiendes a buscar personajes intensos; ahora me interesan los complejos. Ya no necesito que un hombre sea bueno o malo. Me basta con que sea profundamente humano”. Antes acumulaba información sobre cada papel, mientras que ahora se documenta y habla con el director, pero llega un punto en que se fía de la intuición, y lo sentencia afirmando que “la experiencia consiste precisamente en saber cuándo dejar de preparar y empezar a vivir el personaje”.
Una idea que ya había defendido
Coronado cree que un actor y un detective se parecen bastante más de lo que parece. Dice que ambos viven “pendientes de los silencios, de cómo alguien cruza una puerta, de una mirada que dura medio segundo o de una mano que tiembla”, y que tantos personajes después de tantos años de interpretar, le han dejado una lección: “Todos escondemos algo: una culpa, un deseo, un miedo o una esperanza. Los personajes me han enseñado a juzgar menos y a observar más”.
Recuerda que antes del cine trabajó como modelo y montó negocios, y durante mucho tiempo pensó que llegar tarde al oficio era una desventaja, algo que ahora ve al revés: “Había visto mundo y aprendido idiomas, había trabajado, había conocido gente muy distinta. Todo eso termina saliendo delante de una cámara”.
Aun así, tras casi diez años de oficio seguía sin sentirse con derecho a llamarse actor, pero eso cambió con ‘Algo en común’, del dramaturgo estadounidense Harvey Fierstein, donde en 1996 interpretaba a un hombre homosexual que había perdido a su pareja por el sida. Rememora que “por primera vez sentí que estaba llegando a un sitio al que no sabía que podía llegar”, mientras sigue explicando que la gente pasaba por el camerino llorando y dándole las gracias.
En septiembre de 2023, en una entrevista con El Español, ya presumía de lo que había recibido en casa como “una buena educación gracias a los principios instalados por mi familia y por mi entorno”, y ponía ejemplos muy parecidos a los de ahora, como poder “dejar pasar a una mujer delante de mí”. Aquella vez lo planteaba desde el temor a que se malinterpretara (apostillando que “esto me da miedo y me da mucha pena”). Ahora habla de pena por lo que se pierde, con la salvedad explícita de que no quiere volver a los cincuenta. Así que lo cierto es que Coronado no estrena el tema.
El personaje que le ha devuelto al tema también tiene su historia. En la novela, que Alfaguara publicó el 5 de septiembre de 2023, la acción transcurría en 1960 en Utakos, una isla frente a Corfú, según la reseña de El Debate, que ya apuntaba el guiño a Basil Rathbone, el actor que fue Holmes en 14 películas.
Respecto a la opinión del autor (Arturo Perez Reverte), según contó Coronado a verTele tras una cena con el escritor, está feliz con el resultado. El actor desveló en declaraciones para el análisis de eldiario.es que “Dice que casi lloraba viendo la serie”. Sin embargo a crítica anda algo más dividida, la reseña de Diez Minutos cree que “no hace justicia a la novela”, aunque destaca la “elegancia y carisma” de Coronado.
Por su parte, Eldiario.es ve en el cuarto episodio “el mejor de la serie”, pero le reprocha “una resolución del caso realmente anticlimática”. Justo el capítulo que el actor eligió en Zenda como su favorito, el del desenlace. ¿Descubrió al asesino antes que Basil? “No se lo voy a decir”, contestó. Y cuando la periodista dedujo que eso era un no, de buen humor el actor le respondió que “Eso significa que llevo cuarenta años dando entrevistas”.
Foto | Pedro J. Pacheco (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0)
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