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El arte de Colin Raff es como ir al Ikea de los horrores

El arte de Colin Raff es como ir al Ikea de los horrores
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Hay algo morboso y atractivo en lo creepy. Se parece mucho a cuando eras pequeño, veías un pobre animalillo muerto por el campo y le dabas pequeños toques con un palo. Probablemente sea algo inherente al ser humano y uno de las razones de ser de los programas televisivos de catástrofes. Pero siempre hay un matiz: Nos atrevemos a mirar lo siniestro cuando hay una distancia. Por eso, nada mejor que ciertos perfiles de Instagram donde artistas como Colin Raff hacen de lo grotesco una bizarra manifestación creativa.

El Instagram de Raff es la enésima demostración de que lo grotesco nos vuelve locos

A diferencia del terrorífico Homer Simpson creado por Miguel Vasquez, en el arte de Colin Raff las expectativas no te llevan a lo bonito. Acudes al feísmo consciente de ello y deseándolo. Entones es cuando te encuentras con un deformado universo. Entrar a Instagram se convierte en una visita al museo de los horrores donde proliferan los vídeos y los gifs. En la galería disfuncional de Raff destacan las caras poliformas, los insectos y las criaturas deformadas. Un canto a Kafka', a lo freak y a 'El hombre elefante.

El gran elemento diferenciador de Colin Raff con otros perfiles que también rozan lo siniestro está en el manejo de los gifs. En su constante reconfiguración del universo, mientras la mayoría se queda en la ilustración o la imagen estática, Raff avanzó un paso más con el movimiento de sus collages. En cierta medida es lo que también nos encanta de Rocío Quillahuaman: aunque las irónicas críticas de sus animaciones ya son guays, lo que las vuelve casi perfectas es el enloquecimiento final. Los gis de Colin consiguen un efecto similar.

No se puede obviar tampoco el juego surreal que pretende transmitir. Las fantasías de sus creaciones, entre el humor y el esperpento, funcionan por igual independientemente del uso del blanco y negro o el color: bebes que transforman sus cabezas en platillos volantes, conejos con tres ojos y humanoides que podrían convertir al monstruo de Frankenstein en un tierno ser.

Y además, YouTube

En un paso lógico y lateral, Colin Raff mudó algunas de sus creaciones a YouTube. Una vida paralela en otra plataforma, más audiovisual aún que Instagram, donde parece que sus animaciones cobran otra vida. Una manera distinta de paladear lo grotesco de su obra, la cual incluye las músicas que acompañan las imágenes. Un compendio de seres, animales y objetos que podrían amueblar los peores hogares de serie b.

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