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"Yo también tengo miedo al volver a casa": los casos de Anabel y Herrejón ayudan a evidenciar la cruda realidad

"Yo también tengo miedo al volver a casa": los casos de Anabel y Herrejón ayudan a evidenciar la cruda realidad
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Al asesinato de Laura Luelmo, la profesora de 26 años que no volvió a casa tras salir a correr, resucita uno de los hashtags que más han dado que hablar este 2018: #cuéntalo. Creadoras como Anabel Lorente comparten sus testimonios sobre el miedo que han sentido alguna vez al volver a casa por la noche.

El miedo en el cuerpo de María Herrejón

Hace varias semanas, María Herrejón compartía con sus seguidores unos stories especialmente duros donde la veíamos llorar después de sentirse aterrorizada al volver a casa. Según contaba en los clips de Instagram, un hombre comenzó a seguirla todo el trayecto hasta llegar a su portal.

Pero en este caso el susto no se quedó en eso. Cuando llegó al portal el hombre le dijo que quería subir con ella a su casa a lo que la youtuber respondió con un tajante no y le cerró la puerta en las narices. Lejos de darse la vuelta e irse, el hombre se quedó mirándola fijamente tras la puerta mientras le sonreía.

Como es lógico, Herrejón se subió a su casa automáticamente pero con un miedo en el cuerpo totalmente innecesario que la empujó a compartir lo sucedido en su perfil de Instagram. Ella misma no alcanzaba a comprender por qué tenía que soportar situaciones de ese tipo por el mero hecho de ser mujer. No entendía por qué tenía que meterse en la cama con semejante miedo en el cuerpo:

"[...] Llega a ser un pibe más peligroso y puede que no lo puto cuente. Y este tío porque era un puto imbécil más alelao que nada, pero llega a ser otra situación y ese pibe se mete en mi casa. Es que de verdad necesitaba decíroslo para que entendáis que estas cosas pasan todo el rato. Todo el rato. Que no nos lo puto merecemos. No tengo porque irme a mi casa y que un pibe se plante en la puerta y me acose. Y tener que avisar de que llego bien a mi casa. Y que esta vez casi no llego bien joder[...] Hay chicas que no tienen la misma suerte y que en lugar de encontrarse con un puto pánfilo se encuentran con uno súper peligroso que las mata. Lo último que me gustaría decir es que ojalá algún día podamos ir tranquilas por la calle. Es 2018 y no podemos ir tranquilas."

La necesidad de sentirse a salvo de Anabel

A principios de año, Christian Flores compartía en su perfil de Twitter un trap que había compuesto mientras iba a buscar a su novia a la salida de sus clases por la noche. Tras episodios anteriores donde varios hombres la habían seguido al volver a casa, Christian comenzó a ir a buscarla para que ella se sintiese más segura y él más tranquilo.

Casi 12 meses después y en plena indignación por el asesinato de Laura Luelmo, Anabel quiso recordar el tipo de soluciones a las que (al igual que muchas mujeres) había tenido que recurrir para sentirse a salvo. Motivado por esta situación y como hombre que nunca ha temido ser perseguido al volver a casa, Christian se sacó de la manga este trap protesta:

"A veces cuando mi novia sale del máster tíos la siguen por la calle, tíos la siguen por la calle. Eso es algo que por ejemplo yo nunca vivo. Eso es algo a lo que no estoy acostumbrado. Pero a mi novia le pasa que a veces va caminando y un tío se pone cerca y le dice "Ey, hola. Ey, te estoy hablando, guapa". Entonces mi novia me llama por teléfono y me dice: "Oye, te llamo porque tengo un tío aquí pegado. Te llamo por si tuviese que salir corriendo o algo por el estilo...Estoy llegando a casa tampoco hace falta que salgas". Y, claro, yo me encuentro en una situación que no conozco porque a mí nadie me ha seguido nunca por la calle..." describe Christian Flores en el trap que subió a Twitter.

Anabel o Herrejón son tan solo dos ejemplos de los muchos que se dan en las calles. Pero su poder de convocatoria en redes sirve para visibilizar un poquito más una situación que en pleno 2018 se ha normalizado: no deberíamos tener que avisar a nadie para decir que hemos llegado bien. Porque, lo normal, debería de ser que llegásemos bien y que volver a casa con un susto en el cuerpo fuese una excepción y no una anécdota recurrente.

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