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El Notodofilm se divide entre las dos caras de España: el amor por la bandera y la precarización juvenil

El Notodofilm se divide entre las dos caras de España: el amor por la bandera y la precarización juvenil
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El Jameson Notodofilm está aquí un año más para revalorizar la industria del corto y ser el escaparate de nuevos talentos cinematográficos. Y es que, desde que arrancó en 2001, el Notodofilm se ha convertido en el evento fílmico más importante de Internet. Directores emergentes y no tan emergentes presentan cada año sus cortos con el objetivo de darse a conocer o regresar al formato que les lanzó al estrellato.

"Esclavos de día, señores feudales de noche"

Aunque no sabemos si el corto 'Hola, buenas noches' logrará alzarse con algún premio importante, ya ha conseguido darse a conocer y, sobre todo, abrir un debate que cada cierto tiempo resurge en las conversaciones: ¿hasta cuándo los eternos becarios? ¿hasta cuándo los trabajos nutritivos y precarios para poder pagar un alquiler de 800 euros? y, sobre todo, ¿hasta cuándo los trabajos de 12 horas por 400 euros?

Y es que el Notodofilm no solo es un escaparate para creadores audiovisuales, sino también una pantalla donde denunciar problemas generacionales que los grandes medios no quieren profundizar. El corto de Pau Rodilla expone la situación que viven los trabajadores de Deliveroo, la empresa de comida a domicilio cuya plantilla está formada por ciclistas explotados.

Tan solo han sido necesarios tres minutos y diez segundos para narrar la realidad que viven más de 1000 riders. A lo largo de un plano secuencia, Pau Rodilla nos expone el dialogo interno de un trabajador que reflexiona sobre la importancia la industria del "valor del tiempo" que han creado este tipo de compañías:

"El nuevo lujo del mileurista es pagar a otro trabajador que cobra menos que tú para hacer el trabajo que no te apetece hacer: tiempo es dinero. Y así funciona todo. Nosotros vendemos nuestro tiempo a cambio de dinero. Dinero con el que pagamos a otros para que hagan las cosas que no nos da tiempo a hacer. Creo deberíamos recapacitar un poquito, joder. Lo queremos todo y lo queremos ya: en una semana nos tragamos tres temporadas completas de la próxima serie que olvidaremos en un par de días. Consumo rápido para nuestras noches de tedio y nachos con guacamole. Joder primero nos robaron el tiempo y ahora han creado con él una industria del falso tiempo libre que creemos recuperar cada vez que hacemos la compra por Amazon..."

"Todo el mundo sabe que soy español. No necesito una bandera"

En el otro lado del ring, con un debate que gusta mucho más a medios como OK Diario o Libertad Digital, tenemos el corto de Teresa Bellón y César Calvillo. A través de una conversación padre-hijo y utilizando la inocencia propia de los niños, el guion expone situaciones incómodas como:

-Papá, ¿ si no somos fachas, qué somos? -Progres, hijo. Somos progres."

'Rojo Amarillo Rojo' lanza preguntas retóricas capaces de hacer reflexionar tanto a la parte que cuelga banderas de los balcones como a la que tiene fobia al rojo y al amarillo, pero que a su vez no se aclara: "A ver, que todo esto que te he contado de las banderas y los fachas, con la selección española no aplica..." le explica el padre a su hijo en el corto.

Y yo me pregunto. ¿Con Marta Sánchez? ¿Aplica?

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