Gabriel Rufián: “Andalucía es mi vida, la sangre que me corre por las venas. Cuando mi madre se junta con sus primas, parece que no hayan salido del cortijo. Me siento muy orgulloso de ser el hijo de tanta diversidad”

"Jaen no es lo mismo que Donosti"

Rufian Cadena Ser Luis Miguel Gonzalez 1
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Redacción
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Gabriel Rufián habla de olivos, de cortijos y de su abuela mientras su partido decide cómo va a las urnas. El portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso protagonizó este martes, junto al cantaor Miguel Poveda, la última entrega de la temporada de ‘SER Andaluces’, la serie de conversaciones que emite ‘La Ventana de Andalucía’, en la Cadena SER, con Fernando Pérez Monguió al frente.

La charla, conducida por la periodista Elena Carazo en los estudios de Radio Madrid, se grabó días antes. En ella se alude a la “compleja semana” vivida en el Congreso por la crisis de la vivienda, la misma que desembocó el lunes en la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. No hay en ella una sola mención a la campaña.

Sin ser aún candidato: La entrevista se ha emitido en plena incógnita sobre su futuro. El mismo martes, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, dio por hecho que repetirá como cabeza de lista: “Seguro que será candidato por Esquerra Republicana”. Rufián mantiene un pulso con la dirección por su apuesta por un frente de izquierdas con Sumar y Podemos, y su entorno avisa de que pondrá “un mínimo de condiciones” para presentarse. El propio programa lo presenta como “impulsor en los últimos tiempos de la unidad de la izquierda”.

“Gente de olivo, de cortijo, de tierra”

Sus raíces pueden sorprender: Rufián nació en 1982 en Santa Coloma de Gramenet, pero su familia viene de lejos: de La Bobadilla, una pedanía de Alcaudete (Jaén), y de Turón, en la Alpujarra granadina. Emigraron a Cataluña a principios de los años sesenta, como cientos de miles de andaluces. En la entrevista se refiere a Turón como “el pueblo de mis padres” y a La Bobadilla como “el pueblo de mis abuelos”.

"Piel": Cuando le preguntan qué es Andalucía para él, responde con una palabra, “piel”, y con una escena doméstica: “Cuando se junta mi madre con sus primas, parece que no hayan salido del cortijo. Y lo digo con muchísimo orgullo. El acento, las historias, la piel”. “Cuando me acuerdo de mi familia, de mis abuelos, pues es mi vida, es la sangre que me corre por las venas”, continúa. “Me siento muy orgulloso de esa mezcla, de ser el hijo de tanta diversidad y, sobre todo, de gente que es de olivo, de cortijo, de tierra, de aceite y de palabras”.

Palabras que valen mucho: De aquella herencia conserva una forma de hablar. “Mi abuela siempre nos decía, cuando nos acercábamos a la tele mis primos y yo: ‘Vais a esfaratar la tele’. Eso es una palabra que nadie conoce, a no ser que seas de donde somos”, cuenta. “Entiendo que es estropear, o ‘te la vas a cargar’. Y a mí me flipa ser de ese mundo”. La palabra es menos secreta de lo que cree: esfaratar, variante popular de “desbaratar”, se oye en buena parte de Andalucía oriental y en Murcia.

Por mucho tiempo que pase: Como tantos hijos y nietos de emigrantes, Rufián pasaba las vacaciones en el sur. “Mis veranos, mi memoria, es del pueblo de mis padres. Y por mucho tiempo que pase, a los dos minutos vuelves a esos días”, recuerda.

Un lugar seguro: Lo que encuentra allí, dice, es sobre todo una ausencia: “No hay hostilidad”. Barcelona, Madrid y las grandes capitales le parecen “entornos hostiles para el ser humano”. “En cambio, ahí es otro mundo. Para mí es volver al verano de mi infancia”.

Orgullo de barrio: La entrevista junta a dos hijos del mismo cinturón obrero de Barcelona que no se conocían en persona. Rufián y Poveda descubren en antena que crecieron en “dos barrios colindantes” y que la madre del político y familiares del cantaor fueron casi vecinos de portal.

“Miguel ha sido un orgullo para el barrio durante toda su trayectoria. Era el ejemplo de que se podía”, dice Rufián. Poveda, cuyos padres no eran andaluces, explica que aprendió el flamenco en la calle y en las peñas que fundaron los emigrantes por añoranza: “No lo tenía en vena como Gabriel, que sí que sus padres son andaluces”.

Un experimento de laboratorio: El portavoz de ERC convierte esa mezcla en motivo de orgullo. “Que un catalán cante como canta Miguel, que parece que sea de una pedanía de Andalucía… Te pones en un laboratorio y no te sale”, afirma. Y se la aplica a sí mismo: en su trabajo, asegura, ese origen le da “a veces un plus”, “una rabia, un orgullo”. Cita también a Rosalía como ejemplo.

De los “señoritos” al orgullo

El tono contrasta con el de su última polémica andaluza. En enero de 2024, Rufián dijo sentirse orgulloso de que sus abuelos “huyeran” de Andalucía y de los “señoritos”. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, le acusó de atacar a la comunidad “a base de tópicos” y le pidió respeto.

Ahora el mensaje es otro, aunque la idea de fondo se mantiene: el sur como territorio maltratado. “El andaluz, o el extremeño, o el murciano, el sur, en definitiva, siempre ha sido el último de la fila”, afirma, con una expresión que ya usó en el título de uno de sus libros. Habla incluso de “los parias de la tierra”.

Lo enmarca en una crítica más amplia a los prejuicios territoriales. “En este país no aceptamos nuestra diversidad. Y eso incluye prejuicios hacia el andaluz, hacia el catalán, hacia el vasco, hacia el extremeño, hacia el gallego”, lamenta. España, sostiene, tiene “una diversidad casi inédita” que no termina de asumir porque “hay una sociedad que se cree que este país es suyo” y para la que, “si no eres de esa manera, ya eres sospechoso de según qué”.

“Jaén no es lo mismo que Donosti”

La frase con más carga política llega cuando le preguntan por el paro y el PIB per cápita de Andalucía, todavía en el furgón de cola. Rufián rechaza culpar a la comunidad: sus datos, dice, vienen “de una historia y también un clima, una idiosincrasia muy determinada”, y no se pueden comparar con los de otras regiones.

“Por eso yo creo que es importante la solidaridad. Por mucho que mis ideas sean las que son y que yo esté a favor de lo que estoy a favor, creo que ninguna región tiene que dejar de ser solidaria con las demás”, afirma. “Jaén no es lo mismo que Donosti”.

Lo dice el portavoz de un partido independentista cuyo presidente acusa estos días al PSOE y a Junts de “reventar” la financiación.

El calor como nueva causa de emigración

El nieto de emigrantes deja también un aviso sobre la emigración que viene. Preguntado por la Andalucía del futuro, señala la emergencia climática como “el gran reto del sur”: “Temperaturas de 40 grados como normalidad, incluso llegando a 50”.

“Comenzará a haber gente que emigrará de su casa, tendrá que irse de su casa (…) simplemente porque no se podrá vivir. Y eso es un problema grave”, advierte.

Poveda, por su parte, pide que Andalucía rescate del olvido a los poetas, músicos y médicos de “una generación que fue devastada”, y reclama a Granada una escultura de Federico García Lorca en el centro de la ciudad.

La conversación termina en broma. “Me da pena que se acabe, porque voy a dejar de estar al lado de Miguel Poveda. A ver si luego me da el teléfono”, se despide Rufián. A siete semanas de las urnas, lo que sigue sin aclarar es con qué siglas y con qué aliados piensa concurrir.

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