Tres guardias civiles alumnos de la nueva generación cuentan su experiencia: “Ha sido la mejor decisión de mi vida”

  • Santiago (37), Nadia (28) y Eduardo (38) cuentan sus primeros meses de prácticas en puestos de la Vega Baja alicantina

  • Uno de cada tres alumnos de la última promoción de Baeza tiene carrera, aunque en 2024 la proporción era mayor

Tres Guardias Civiles Cuentan Su Experiencia
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion-watmag

WATMag

Redacción
redaccion-watmag

WATMag

Redacción

Hay vocaciones que llegan a los 18 años y otras que esperan su turno detrás de una carrera, un máster o casi una década en el Ejército. Las de Santiago, Nadia y Eduardo son de las segundas. Los tres patrullan desde finales de junio de 2026 como guardias civiles alumnos en la Vega Baja (Alicante), y ninguno encaja en el molde del chaval recién salido del instituto. Santiago lo resume así: entrar "ha sido la mejor decisión de mi vida".

Su historia la cuenta Jorge Verdú, según recoge la sección Vega Baja de El Español de Alicante en un reportaje del 20 de septiembre de 2026. Nadia tiene 28 años; Santiago, 37, y Eduardo, 38. Eduardo está destinado en Callosa de Segura, Santiago en Dolores y Nadia en Pilar de la Horadada, donde se reunieron con el diario tras sancionar en un control a un conductor con la ITV (inspección técnica de vehículos) caducada. Santiago y Eduardo nacieron en La Rioja y Murcia, aunque los dos han hecho buena parte de su vida en la provincia; Nadia nació en Paraguay, en una familia que emigró a Murcia.

Los tres forman parte de los 3.123 guardias alumnos que se incorporaron el 29 de junio a unidades de seguridad ciudadana de toda España, 390 más que en 2025. Les quedan por delante 40 semanas de prácticas antes de ser guardias profesionales. Solo en la provincia de Alicante se presentaron 186 alumnos, 18 más que el año anterior.

Santiago estudió Terapia Ocupacional, hizo un máster en Neurología y trabajó en investigación clínica, desarrollando exoesqueletos con ingenieros. Pero en su familia había guardias civiles y militares: "Siempre supe que había un vínculo invisible que me unía a la Guardia Civil. Llegado un momento de mi vida, decidí apostarlo todo por la oposición", sostiene.

Nadia no tiene familiares en el cuerpo. El empujón vino de su pareja, que sí es guardia civil: "Recuerdo que asistir a su jura de bandera me emocionó tanto que supuso el impulso definitivo que necesitaba para opositar". Eduardo, tras casi diez años como militar, quería otra cosa: "Buscaba un servicio con un contacto más directo y cercano con la ciudadanía, ya que en las Fuerzas Armadas la labor de auxilio queda a veces en un segundo plano", apunta.

Nadia cuenta que patrullar "es muy entretenido, mucho mejor de lo que esperaba", aunque reconoce que la atención al ciudadano "al principio es una locura" por la cantidad de denuncias y de turistas. Ahí tira de su inglés a diario. Santiago admite que el trabajo "nunca es como te imaginas, pero a mí no me ha defraudado", y Eduardo valora sobre todo el compañerismo, porque "mi seguridad depende de mi compañero y la seguridad del compañero depende de la mía".

Y en dos meses de verano alicantino ha habido de todo. Nadia no olvida a un hombre de 1,84 metros, ebrio, que se negaba a identificarse y que, mientras lo trasladaban en el coche patrulla, reventó a patadas la ventanilla y se tiró en marcha (ella y su compañero lo encontraron y lo detuvieron). Santiago se queda con un aviso delicado en un tejado: junto a la Policía Local, lograron que un hombre bajara por su propia voluntad. Eduardo, en Callosa, ha intervenido estupefacientes, estrellas ninja guardadas en riñoneras y el cuchillo de grandes dimensiones de un hombre que paseaba sin camiseta.

Santiago dice que su formación terapéutica le ayuda a ponerse en el lugar de las víctimas y a hacer una reducción física "de manera segura y sin causar daños innecesarios". Eduardo, con un título de formación profesional superior en Educación Física y cinco años de socorrista, asegura que aquello le dio "una gran calma y templanza ante situaciones de urgencia". Manuel, guardia en Pilar de la Horadada con 30 años de servicio, lo ve claro: "Antes cuando se terminaba el instituto se entraba aquí. Hoy en día viene con más edad después de haber terminado su carrera".

¿La generación más preparada?

La impresión de Manuel tiene cifras detrás. Los alumnos en prácticas proceden de la 172ª promoción del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y de la 131ª de la Academia de Baeza, que reúne a 2.882 futuros guardias, 846 de ellos mujeres. Su edad media es de 28 años, el 34,04% tiene título universitario y hay cinco doctores.

Ahora bien, ¿es la más preparada? Si se mide por títulos, no. La 128ª promoción, que juró bandera en marzo de 2023, tenía un 43,8% de universitarios, con Derecho, Criminología, Administración y Dirección de Empresas, Magisterio y Psicología a la cabeza. La 129ª, diplomada en septiembre de 2024, mantenía un 43,3% de titulados. La 130ª, que recibió sus despachos el 24 de junio de 2026, bajó al 33,92%.

Ese bajón coincide con un cambio en la letra pequeña de la oposición. En la convocatoria de 2023, la fase de concurso daba cuatro puntos por un grado, seis por un máster y ocho por un doctorado, frente a 1,6 por el bachillerato. En la de junio de 2024, el bachillerato o cualquier título superior pasó a valer lo mismo: dos puntos. Fuentes del instituto armado citadas por Vozpópuli en junio de 2024 defendían que el cambio iba a generar "una igualdad de condiciones entre los aspirantes".

La convocatoria de 2026, con 3.240 plazas, mantiene el criterio, y solo cuenta un título. Es decir, a efectos de baremo un máster en Neurología pesa lo mismo que el bachillerato. El requisito mínimo sigue siendo la ESO (educación secundaria obligatoria), y la edad máxima es de 40 años, sin cumplir los 41 en el año de la convocatoria. Con 38, Eduardo no anda lejos de ese tope.

El 11 de julio de 2026, 26.806 personas estaban convocadas para esas 3.240 plazas, más de ocho por puesto. De ellas, 9.194 tenían título universitario o de formación profesional, 903 un máster y nueve un doctorado. El 32,44% eran mujeres y la edad media, 27 años.

La Guardia Civil no es una excepción. En julio de 2025, Xataka recogía un informe de OpositaTest según el cual el 52% de la población activa había preparado, preparaba o pensaba preparar una oposición. En Murcia, adonde emigró la familia de Nadia, el 43% de la masa laboral tenía intención de opositar, solo por detrás de Extremadura.

Así que el perfil que describe Manuel se sostiene: gente de 28 años de media y uno de cada tres con carrera. Lo que ha cambiado es el premio. La carrera ya no da puntos de más para entrar en Baeza, aunque en la calle, a juzgar por lo que cuentan Santiago y Eduardo, todavía sirve de algo.

Foto | Ministerio de la Presidencia, Gobierno de España (vía Wikimedia Commons)

Inicio