Johanna Jaskowska y Felipe Pantone están convirtiendo Instagram Stories en un museo de filtros

Si el filtro Valencia que utilizábamos para las fotos de la feed allá por 2013 pertenece al Instagram 1.0, las orejas de perro y la liebre asustada ya han pasado también a mejor vida. Los filtros de Instagram Stories comenzaron siendo una herramienta que utilizábamos para ampliar nuestros códigos de comunicación y ahora se perfilan como un recurso más dentro del marketing digital y la creación de contenido.

El nicho donde la creación artística y el marketing convergen

Si hace un par de meses hablábamos de Tokkyto, el argentino de 22 años que fusionó la psicodelia con los filtros de Instagram, hoy es el turno de dos nuevos artistas que están revolucionando el concepto "primera impresión" al menos en lo que a conversaciones digitales se refiere.

Las opciones de Spark AR Studio son cada vez mayores y la destreza de los creadores que trabajan con el programa que da vida a los filtros también. Mientras antes el uso de Spark AR estaba limitado a los trabajadores de Facebook o algunas celebrities, ahora, también está abierto a Facebook for Developers ofreciendo a cualquier usuario de la plataforma las herramientas necesarias para desarrollar sus propios filtros.

Fue precisamente a raíz de esta convocatoria como Felipe Pantone y Johanna Jaskowska consiguieron dar rienda suelta a su creatividad en forma de filtros que poco después Facebook aceptó incluir en su catálogo para Instagram stories. De la noche a la mañana, ambos artistas pasaron de ser creadores emergentes en potencia a los autores de los filtros que estaba utilizando medio mundo.

Felipe Pantone juega con los diseños abstractos, los elementos geométricos y tipográficos a la hora de elaborar los filtros que firma. De tal forma que lo mismo puedes colocarte una máscara que parece un grafitti que otra que hará que te confundan con David Bowie en la portada de 'Aladdin Sane'. Por su parte Johanna Jaskowska tontea con la estética más 'Black Mirror' utilizando la realidad aumentada como una herramienta artística más que le permite resaltar nuestra belleza como si fuésemos un replicante en 'Blade Runner'.

De esta forma, la tendencia iniciada por Kylie Jenner para promocionar su línea de maquillaje ante su público objetivo ha abierto la veda para inspirar a otras marcas. Y es que para poder utilizar el filtro de Rihanna, Kylie o la última firma de moda que se haya subido a este carro, tienes que seguirles en Instagram. Como si fuese el típico sorteo de la influencer de tu pueblo, las marcas también intentan rascar nuevos followers a costa del uso de las máscaras que diseñan.

Se trata de una tendencia en auge donde convergen las celebrities, las marcas y los artistas emergentes. Todos ellos quieren lo mismo, mejorar su engagement rate y subir en seguidores, pero no todos tienen tan clara la receta del éxito. Y es precisamente aquí donde puede comenzar a formarse un nuevo nicho profesional: si eres un artista capaz de crear unos filtros brutales, a las marcas les interesará que seas tú quien firmes los de su próxima campaña.

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