
La reflexión circula a nombre del filósofo romano, aunque él nunca la escribió así, pero se inspira en su obra 'Sobre la brevedad de la vida'
El tratado sostiene que la existencia se escapa entre ocupaciones y aplazamientos
Prisa al despertar, prisa en el desayuno, mensajes contestados mientras se hace otra cosa y, por la noche, la lista de pendientes del día siguiente dando vueltas en la cabeza. Y en ese ajetreo se ha hecho hueco una frase que muchos atribuyen a Séneca: “Tal vez el mayor desperdicio sea pasar la vida corriendo y descubrir, al final, que nunca supiste exactamente adónde tenías tanto apuro por llegar”. El punto clave aquí es que el filósofo romano nunca la escribió así, sino que más bien apunta a ser una reflexión inspirada en sus ideas, pero que jamás salió de su puño y letra.
¿Y qué ideas son esas? Las de ‘Sobre la brevedad de la vida’, el tratado donde Séneca le da vueltas al valor del tiempo y a la facilidad con que una existencia se gasta entre ocupaciones, distracciones y preocupaciones. Según resume la biografía de Séneca en Britannica, la obra sostiene que la vida dura lo suficiente si el tiempo se aprovecha bien.
Se puede describir la prisa como una promesa que se aplaza una y otra vez: echar horas de más ahora para descansar después, dejar para otro momento planes y conversaciones…. Y cuando por fin se cierra una obligación, asoma la siguiente (un ascenso, una deuda que saldar, unos hijos que crecen etc.). Nada nuevo bajo el sol, ya que Séneca lo dejó escrito en el texto latino del tratado, donde advierte , si aplicamos una traducción laxa del latín clásico, que “las nuevas ocupaciones sustituyen a las viejas”.
Eso sí, nadie está diciendo que haya que dejar de planificar. El trabajo o el cuidado de familiares -por no hablar de los apuros económicos- no se arreglan con el socorrido “vive el momento”. La cuestión que deja la frase es más incómoda: aunque haya que correr, ¿tienes claro para qué? Porque la prisa puede seguir ahí cuando la necesidad ya se ha ido.
Y ahí entra el arrepentimiento, que puede volverse más nítido con los años, cuando hay gente que ya no está y cosas que ya no se pueden hacer. Hay ejemplos de sobra y reconocibles en nuestro día a día, como comidas con la cabeza en el trabajo o vacaciones que se pasan pensando en la vuelta (vamos, que no desconectamos). Para Séneca, la vida se escapa mientras andamos ocupados, y tal y como escribió, ”tú estás ocupado y la vida se apresura”. De ahí que sea recomendable invitar a revisar el rumbo de nuestra vida antes de seguir corriendo.
Foto | Imagen generada con IA (ChatGPT)
Ver todos los comentarios en https://www.thewatmag.com
VER 0 Comentario