Maribel Verdú, sobre el envejecimiento: "La arruga al final es el mapa de lo que hemos reído y vivido"

Maribel Verdu Sobre Arrugas
  • La actriz, de 56 años, embajadora de la línea Cellular Epigenetics de Nivea, habla de deporte y de cuidado de la piel

  • Su infancia entre Alcorcón y Argüelles, la hermana melliza que no llegó a nacer, y su matrimonio son recuerdos que conserva con cariño

Maribel Verdú tiene con el espejo una relación que ya quisiera más de uno. La actriz, que cumplió 56 años el 2 de octubre de 2026, y cuando los medios le preguntaron en qué había cambiado su forma de entender la belleza con los años, contestó así: “En aprender a mirarme al espejo con cariño y no con crítica. La arruga al final es el mapa de lo que hemos reído y vivido”.

¿Y a cuento de qué viene la reflexión? Verdú es desde hace dos temporadas embajadora de la línea Cellular Epigenetics de Nivea, y la charla con la revista llegó con el lanzamiento de tres productos nuevos de esa gama, según explica la propia publicación. Es decir, una entrevista de belleza de las de toda la vida, pero con una frase que va bastante más allá de la crema de turno. En la misma charla cuenta que el deporte por la mañana es para ella “sagrado e innegociable” y que, a la hora de cuidarse, siempre ha sido “muy constante”.

Tampoco es una opinión cualquiera, ya que hablamos de una de las actrices más queridas del cine español, con dos Premios Goya a mejor actriz protagonista. El primero llegó en 2008, con el Goya por ‘Siete mesas de billar francés’. El segundo, en 2013, con el Goya por ‘Blancanieves’. En la vitrina guarda también el Premio Nacional de Cinematografía de 2009. A eso se suma el Premio Ariel a mejor actriz, que el cine mexicano le concedió en 2007 por ‘El laberinto del fauno’. Y por el camino ha trabajado con directores como Guillermo del Toro o Francis Ford Coppola, como recuerda la propia entrevista de la revista.

La sonrisa de Verdú viene de lejos, nació en 1970, con el franquismo dando sus últimos coletazos, pero a una niña de su edad aquello le pillaba muy lejos. Lo suyo eran los amigos del colegio, los juegos y los veranos. Sus primeros años transcurrieron entre su barrio, San José de Valderas, en Alcorcón, y el distrito madrileño de Argüelles, donde prácticamente se crio con sus abuelos para poder ir al colegio. Los veranos tocaban en A Coruña (de allí era su abuela) o en Alicante. Eso sí, el colegio de monjas no fue precisamente un paseo para una niña que, según ha contado ella misma, se salía bastante de la norma.

Hay un capítulo de su historia mucho más delicado, y lo contó en televisión. En su visita a ‘El Hormiguero’ en junio de 2023, según recogió la revista Semana, Verdú explicó: “Tengo dos hermanas gemelas y mi melliza no nació”. Su madre esperaba dos mellizas, pero las complicaciones del embarazo fueron tan graves que una de las niñas murió antes del parto, según el mismo reportaje de Diez Minutos. Sólo nació Maribel. Quizá por eso la familia ocupa un lugar tan importante en su vida. La relación con los suyos siempre ha sido muy buena, y a sus dos hermanas las adora, según el mismo reportaje.

Si algo se repite en la vida de Verdú son las relaciones que duran. También en la pareja, pues lleva casada con el productor teatral Pedro Larrañaga desde el 2 de septiembre de 1999, así que ya llevan más de un cuarto de siglo juntos (en el mundo del famoseo, casi una rareza).

Con las amistades le pasa algo parecido. Todavía conserva a Nuria, una amiga de la infancia a la que quiere como a una hermana más, como también detallaba Diez Minutos. Y ahí cobra sentido la frase del espejo: cuando habla de mirarse con cariño, no se refiere sólo a aceptar los cambios de la piel. Habla de reconocer en esa cara a la gente y los años que la han acompañado.

Foto | Trendencias

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