
El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el 23 de octubre de 2026 los criterios de acceso a la protonterapia, con una puntuación de hasta 100 puntos
La herramienta ordena la atención de los pacientes, pero no deja fuera a nadie con indicación clínica
Las máquinas de protonterapia que financia la Fundación Amancio Ortega ya tienen reglas para decidir quién las usa primero. El contenido del acuerdo lo adelantó ABC en su sección de Sociedad el 21 de octubre de 2026, y el Consejo Interterritorial lo aprobó el 23 de octubre, según la nota de prensa del Ministerio de Sanidad. En teoría, fija un sistema común de priorización clínica, un mapa de derivación a los centros y un procedimiento para coordinar la atención, con independencia de que la comunidad de residencia del paciente tenga o no equipos, y ahí entra la edad.
La herramienta asigna a cada paciente hasta 100 puntos a partir de nueve parámetros clínicos: la edad, la localización del tumor, la indicación del tratamiento, la presencia de metástasis, la necesidad de volver a irradiar la misma zona y las situaciones que requieren atención preferente. A ellos se suman la radiosensibilidad, la preservación de la fertilidad y, cuando corresponde, la reducción de la dosis de radiación al feto, según el mismo comunicado. Cuanta más puntuación, más prioridad, pero lo que hace la lista es ordenar, no se recortar, ya que todos los pacientes cuya indicación clínica sea aceptada tendrán acceso a la protonterapia, sea cual sea su puntuación.
Cuanto más joven, más puntos
Según el documento al que tuvo acceso el periódico, la edad es el parámetro que más pesa. Los menores de 14 años suman diez puntos, los de 15 a 19, nueve, y los de 20 a 26, ocho. Después la escala baja: siete puntos entre los 27 y los 30 años, seis entre los 31 y los 35, y así sucesivamente. Detrás de la edad cuentan la localización del tumor (la base del cráneo o la órbita, por ejemplo) y la indicación de la técnica para ese tipo de cáncer, con más puntos para el meduloblastoma, el ependimoma o el glioma, por citar solo un puñado de ejemplos. El cálculo también tiene en cuenta si hay metástasis y si la situación clínica exige atención preferente.
Con respecto a las personas mayores, no es que estas se queden fuera. Lo que ocurre es que en las primeras fases, según Sanidad, la distribución territorial toma como referencia a la población menor de 27 años, considerada prioritaria si hay saturación, pero eso no implica excluir a otras edades. Serán los médicos quienes decidan en qué pacientes está indicada la técnica, y a todos ellos se les tratará con mayor o menor prioridad.
La protonterapia es una modalidad de radioterapia que usa protones en vez de rayos X o electrones, lo que permite una liberación más localizada de la radiación y una menor irradiación del tejido sano, algo que cobra especial relevancia en los largos supervivientes y en la población pediátrica, según Sanidad en 2022. Eso sí, no sustituirá a la radioterapia convencional, que sigue siendo la más indicada para muchos tipos de cáncer.
Diez máquinas donadas y una más
El origen está en el convenio que el 19 de octubre de 2021 firmaron el Ministerio de Sanidad, siete comunidades (País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía, Valencia, Canarias y Madrid) y la Fundación, según el mismo comunicado de 2022. La Fundación financia los diez equipos; el contrato adjudicado a la empresa IBA asciende a la friolera de 263,5 millones de euros, mientras que el compromiso anunciado en el acto de la firma era de 280 millones.
Dos equipos irán a Barcelona (Parc Sanitari Pere Virgili) y otros dos a Madrid, en La Paz y en Fuenlabrada. Los demás se instalarán en Donostia, en Santiago de Compostela, en el Hospital Doctor Muñoz Cariñanos de Sevilla (el antiguo Hospital Militar), en el Materno Infantil de Málaga, en La Fe de Valencia y en el Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria. A ellos se suma el de Valdecilla, en Santander, que Cantabria construye fuera del convenio. Con él, el Ministerio prevé once equipos públicos y, según ABC, cada uno podrá tratar entre 200 y 330 enfermos al año.
Hasta ahora, solo hay dos centros privados con esta tecnología, ambos en Madrid: el Centro de Protonterapia de Quirónsalud y la Unidad de Protonterapia de la Clínica Universidad de Navarra. Mientras no estén todos los equipos, Sanidad contempla mantener derivaciones a centros privados.
Fases y reparto
La implantación que avanza por etapas prevé la primera con dos equipos, en Santiago de Compostela y Fuenlabrada, en el primer trimestre de 2027. La segunda suma cuatro en el primer trimestre de 2028, con los de Donostia y La Fe. La tercera, ya con los once, llega entre el cuarto trimestre de 2028 y el primero de 2029. Desde que haya un equipo en marcha, tendrán acceso todos los pacientes, residan donde residan.
Se optará por una distribución regulada, porque la libre elección puede complicar la gestión de los casos, y con todos los equipos activos, la referencia pasará a ser la población general y la accesibilidad geográfica, con la posibilidad de cambiar de centro por razones clínicas o logísticas justificadas. El reparto quedará de la siguiente manera: Valencia tratará a valencianos y murcianos; Madrid, a madrileños, castellanomanchegos, extremeños y castellanoleoneses de Valladolid, Segovia, Ávila, Zamora, Salamanca y Soria; Cataluña, a catalanes, baleares y aragoneses; Andalucía, a andaluces, ceutíes y melillenses; San Sebastián, a vascos y navarros; Galicia, a gallegos; Santander, a cántabros, asturianos, riojanos y castellanoleoneses de Burgos, Palencia y León; y Canarias, a canarios.
Los criterios se revisarán periódicamente cuando haya datos reales de demanda, y todos los pacientes tratados en los centros públicos deberán estar inscritos en el Registro Único de Protonterapia, la herramienta central que coordinará el proceso, de la solicitud al seguimiento.
Foto | Romina Cialdella (vía Wikimedia Commons CC BY-SA 4.0)
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