
María, una jubilada de 63 años de San Nicolás del Puerto, ofrece alojamiento y comida a través de Workaway a cambio de unas cuatro o cinco horas diarias de ayuda
Cú, un gato blanco y mayor, el huerto, la recogida de aceitunas y el río a un paso de casa completan una propuesta que exige algo de español
Con noviembre llega la temporada de la aceituna, y en San Nicolás del Puerto hay quien ya está buscando manos para recogerla. Es el caso de María, una jubilada de 63 años que vive en este pueblo de la Sierra Norte de Sevilla y publica su oferta en su perfil de anfitriona de Workaway, plataforma que pone en contacto a viajeros con anfitriones de todo el mundo. Ofrece alojamiento y comida a cambio de ayuda en casa, en el huerto y con el gato.
María sabe de lo que habla. En su oferta cuenta que "hace 24 años que recibo voluntariado", y tiene un razonamiento de lo más lógico: si a ella ya no le toca recorrer el mundo, que sea el mundo el que llame a su puerta. "Recibir voluntariado es un poco como viajar", resume ella misma.
Las tareas a realizar
Según su oferta, el día a día incluye cuidar del huerto, atender las plantas, hacer pequeños arreglos, limpiar un poco, cocinar y echar una mano con el ordenador. También practicar inglés con ella, que lo está aprendiendo. La jornada habitual, siempre según la anfitriona, ronda las cuatro o cinco horas, con dos días libres a la semana. Advierte, eso sí que, como su inglés es básico, prefiere voluntarios que se defiendan al menos un poco en español, para evitar malentendidos.
Pero no sólo ofrece trabajo, claro. María habla de compartir tiempo, conversación y recetas, y de una convivencia que forma parte del intercambio tanto como las tareas. Para quien esté acostumbrado a las vacaciones de playa y hotel, esto se parece bastante poco: aquí no se llega, se duerme y se hace turismo, sino que se entra en una rutina ajena durante unos días. Conviene tenerlo claro antes de hacer la maleta.
Un gato, un huerto y unos olivos. En la casa vive Cú, un gato blanco "lindo y viejito", según la descripción de su dueña. Cuando María tiene que ausentarse, los voluntarios pueden quedarse al cuidado de la vivienda y del animal. En cuanto al huerto, cuenta que en su nueva casa ha preparado bancales para cultivar algo de autoabastecimiento y que suele seguir la permacultura, aunque no presume de ser experta. A finales de noviembre tiene previsto recoger aceitunas en su parcela, a mano, para cuidar las ramas, mientras que en la finca hay además frutales, olivos y almendros.
Los otros atractivos de la oferta
Río, rutas y estaciones. San Nicolás del Puerto puede presumir de entorno natural, y María lo vende como uno de los grandes atractivos de su oferta: un río para bañarse a la vuelta de la esquina, una playa fluvial bajo el puente romano y el nacimiento del Huéznar en el mismo pueblo, además de rutas de senderismo por los alrededores. Para vivirlo, recomienda el otoño, que le parece una época preciosa. El invierno, en cambio, lo describe como frío aunque con encanto.
Fuera del huerto, propone recoger plantas aromáticas para hacer jabones y cremas naturales, fabricar velas, practicar yoga y meditación o, simplemente, intercambiar recetas de otros países.
Cómo apuntarse. Para contactar con María hace falta una cuenta de pago en Workaway. Como detalla la página de registro de la plataforma, la membresía cuesta 69 dólares al año para una persona y 79 dólares para dos que viajen juntas, y permite escribir a los anfitriones durante un año. Ella aparece con una valoración del 100% y reseñas de voluntarios anteriores en su ficha. Eso sí, las condiciones concretas de cada estancia se acuerdan después directamente con ella.
Imágenes | Wikimedia
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