Los expertos recomiendan rociar vinagre alrededor del inodoro con frecuencia en casa: para qué sirve y por qué hacerlo

Expertos Recomendaciones Inodoro
  • El truco del vinagre blanco se ha extendido como la pólvora para complementar la limpieza del inodoro

  • Se recomienda precaución igualmente si se combina con lejía, ya que puede emitir gases tóxicos si no andamos con ojo

Hay un medio barato que está en casi cualquier casa y promete acabar con el olor rancio que se queda pegado a la base del váter aunque acabemos de fregar: rociar vinagre blanco alrededor del inodoro para ayudar a reducir los malos olores. Es algo que facilita la limpieza de la zona más castigada del baño y ayuda a prevenir las manchas de humedad.

El método es sencillo: humedecer con vinagre la base del sanitario, dejarlo actuar entre 10 y 15 minutos, y frotar después con un cepillo suave o un paño. No obstante no es algo que substituya a una limpieza a fondo con desinfectante, y una advertencia importante: el vinagre “no debe, bajo ningún concepto, mezclarse con lejía o cloro”.

Es algo que se ha visto en muchos hogares desde, más o menos, el 21 de mayo de 2026, cuando El Cronista publicó una versión ( atribuida a “especialistas en limpieza doméstica”) en la que explica el truco. Se ha ido clonando en una larga lista de variantes con distintos tiempos de espera, en base a un estudio publicado en 2025.

El trabajo, firmado por investigadores de Lahore (Pakistán) y publicado en marzo de ese año en la revista Scientifica, comparó el ácido acético con tres desinfectantes (fenol, hipoclorito sódico y un amonio cuaternario) frente a 140 bacterias aisladas en superficies de mucho contacto de un hospital. El ácido acético frenó a varias de ellas a concentraciones muy bajas y superó al fenol, hasta el punto de que los autores lo ven como una alternativa “eficaz, económica y menos tóxica”. El matiz está en que la prueba se hizo en tubos de laboratorio, no rociando el suelo de ningún baño.

Lo que hace de verdad en nuestro váter es, por así decirlo, química de andar por casa. Como explicaban en Xataka Home en junio de 2026, las incrustaciones del inodoro están formadas por carbonato de calcio, magnesio y cristales de ácido úrico que dejan el agua dura y la orina, y esos minerales solo se disuelven con ácidos. El vinagre lo es, aunque débil, y sirve para capas finas de suciedad, no para costras de años. De ahí que encaje mejor en las salpicaduras de la base que como sustituto del desinfectante.

Es conveniente también elegir correctamente la botella. El vinagre blanco de cocina tiene una acidez de entre el 3% y el 5%, mientras que el de limpieza se mueve entre el 6% y el 10%. Más acidez significa más eficacia contra la cal, pero también más cuidado con la piel y con los materiales. Según Consumer Reports, el ácido “graba y opaca la piedra natural como el mármol y la piedra caliza”. Con lo que si el suelo del baño es de mármol, mejor un producto específico.

Por otra parte, la advertencia de la lejía no tiene nada de exagerada. La Consejería de Salud de la Región de Murcia ya recordaba en abril de 2020 que nunca debe mezclarse la lejía con un limpiador ácido, porque “se produciría cloro gas, sustancia que resulta tóxica al inhalarla”, con cuadros que van de la rinitis a la irritación de garganta. Quizás suene a obviedad, pero el vinagre es justo eso: un ácido.

En la práctica, cada producto tiene su papel: el vinagre, para la cal y la orina seca de la base; un desinfectante, para los gérmenes, y cada uno a su hora. En Xataka Home aconsejan aplicar primero el producto ácido, frotar bien y dejar la lejía para cuando no quede rastro de él, aunque sea al día siguiente.

Foto |Point3D Commercial Imaging Ltd. (vía Unsplash)

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