Un experto en longevidad lo tiene claro: las personas que viven más años no hacen nunca ejercicio, sino que simplemente caminan

Expertos En Longevidad Viven Mas Sin Hacer Ejercicio
  • Dan Buettner, el divulgador de las zonas azules, asegura que en Cerdeña, Okinawa o Nicoya nadie pisa un gimnasio: se mueven andando a lo largo del día

  • La ciencia respalda caminar, pero los datos de las propias zonas azules están bajo escrutinio

Ni yoga, ni pilates, ni CrossFit, ni máquinas de remo. Para Dan Buettner, el divulgador estadounidense que popularizó con National Geographic las zonas azules, la gente que más años vive en el planeta no va nunca al gimnasio: camina. Es una idea que vuelve a circular según expertos en longevidad, pero la frase tiene un solo dueño, y sale de un vídeo de Instagram de Buettner publicado el 29 de mayo de 2024.

Esas zonas azules son cinco lugares que Buettner y su equipo señalaron como focos de longevidad extraordinaria: la península de Nicoya (Costa Rica), Loma Linda (California), la isla griega de Icaria, Cerdeña (Italia) y Okinawa (Japón). En todos ellos, según el divulgador, abundan los vecinos que soplan las 100 velas o más.

En esencia, el video sostiene que “las personas más longevas del mundo nunca van al gimnasio. En su lugar, hacen esto […], nos han vendido la idea de que hacer yoga, pilates, CrossFit o ir al gimnasio es la receta para conseguir un cuerpo más saludable. Pero en las zonas azules, donde hay una esperanza de vida diez años mayor que en el resto del mundo, la gente nunca va al gimnasio”. Ojo: esos diez años son cifra suya, no de ningún organismo.

Lo que en realidad hacen es moverse sin darse cuenta, pues según cálculos de Buettner (material respaldado por Trendencias en diciembre de 2025) “se mueven cada 20 minutos más o menos, pero de forma inconsciente”. Van andando a todas partes, cuidan el huerto, suben escaleras, realizan actividades manuales… En total, unas dos horas diarias de paseo o “ejercicio cotidiano” repartidas en varios ratos.

La caminata en sí puede considerarse como una especie de ejercicio antiinflamatorio que los sostiene más allá de los 100, y recuerda que andar ayuda a controlar el peso, fortalecer los músculos y huesos, y reduce el riesgo cardiovascular y de diabetes. Todo bajo el refrán de que “lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”.

Lo curioso es que la intuición de Buettner tiene un precedente científico en la propia Cerdeña. Un estudio sobre la longevidad masculina en la isla firmado por Giovanni Mario Pes y Michel Poulain -entre otros, y publicado en 2013 en Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases- comparó los municipios de la isla y encontró diferencias claras en tres factores: el pastoreo, la pendiente del terreno y la distancia diaria que había que recorrer para llegar al trabajo. Es decir, los pueblos más empinados y de más caminata eran los de más centenarios varones (eso sí, el estudio compara territorios, no personas).

Fuera de dicha localidad, la evidencia más sólida sobre pasos es reciente. Un metaanálisis en The Lancet Public Health publicado en julio de 2025, con Ding Ding como primera autora, concluyó que dar 7.000 pasos al día frente a 2.000 se asocia con un 47% menos de riesgo de muerte por cualquier causa, con una certeza que los autores califican de moderada. Y lo presentan como un objetivo “más realista y alcanzable para algunos”. Bastante menos que los míticos 10.000.

Eso no convierte el gimnasio en el enemigo, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, e insiste en que cualquier cantidad de actividad es mejor que ninguna y recuerda que reforzar la musculatura beneficia a todo el mundo. Por cierto, según la propia OMS, el 31% de los adultos (casi 1.800 millones de personas, con datos de 2022) no llega ni a ese mínimo.

Foto | Uiliam Nörnberg (vía Pexels)

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