
El escritor estadounidense, Pulitzer en 1953 y Nobel de Literatura en 1954, dejó la frase en 'Muerte en la tarde', su libro taurino de 1932
Su vínculo con España se forjó a principios de los años veinte y acabó alimentando 'Por quién doblan las campanas'
Orgullo, sentido común... y algo más, con esos rasgos nos retrató Ernest Hemingway a los españoles en una de sus reflexiones más conocidas sobre el país La frase está en ‘Muerte en la tarde’, el clásico taurino que escribió en 1932 tras varios viajes por España. En el original inglés, Hemingway escribe: “Si el pueblo español tiene algún rasgo común es el orgullo, y si tiene otro es el sentido común, y si tiene un tercero es la falta de sentido práctico”. Unas líneas más abajo remata la idea: ese sentido común “es tan duro y seco como las llanuras y mesetas de Castilla” (traducción libre).
En realidad, es un elogio, aunque con matices, y no lo firmaba cualquiera. Hemingway fue uno de los periodistas y escritores más reputados del siglo XX, y con los años acabaría ganando el Pulitzer de 1953. Un año después llegó el Nobel de Literatura.
¿Cómo se resume una vida así? Pues con dificultad, pues según la biografía que recogen los premios Nobel, fue conductor de ambulancias en la Primera Guerra Mundial, donde resultó herido, y reportero en la Guerra Civil española. Entre medias le dio tiempo a aficionarse a la caza en África y a la pesca en aguas cubanas, además de a los Sanfermines (aficiones que acabaron colándose en sus libros).
Porque España fue para él bastante más que un destino turístico. La relación empezó a principios de los años veinte: hacia el 20 de diciembre de 1921 ya elogiaba Vigo en una carta a su amigo William B. Smith. Volvió dos años después. Para entonces había conocido a Gertrude Stein, que se convirtió en su mentora a partir de 1922. Fue ella quien le recomendó Pamplona, adonde llegó por primera vez el 6 de julio de 1923.
La otra gran etapa española llegó con la Guerra Civil, que cubrió como corresponsal. Aquella experiencia, según la misma biografía de los Nobel, sirvió de telón de fondo para su novela más ambiciosa: ‘Por quién doblan las campanas’, publicada en 1940.
Foto | Hemingway en España, 1959 (Wikimedia Commons, dominio público)
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